Hallan en Guadalupe los restos del desaparecido claustro de la Hospedería de los Reyes Católicos
Un equipo de arquitectos y arqueólogos coordinado por el profesor Juan Saumell, del Departamento de Expresión Gráfica de la Escuela Politécnica de la Universidad de Extremadura, ha realizado durante el mes de julio un sondeo arqueológico en el patio oeste del Monasterio de Guadalupe. La intervención tenía como objetivo localizar vestigios del desaparecido claustro de la Hospedería de los Reyes Católicos, un edificio diferente, tanto por su función como por su localización, de la actual Hospedería del Real Monasterio. Los trabajos han permitido localizar la cimentación de la arquería y un tramo de la solería, a falta de nuevas comprobaciones que permitan completar la interpretación de los restos.
La actuación se apoya en las investigaciones previas del profesor José Carlos Salcedo, del Departamento de Construcción de la Escuela Politécnica, culminadas en su tesis doctoral, así como en los trabajos publicados conjuntamente con Juan Saumell. Estos estudios permitieron realizar un seguimiento de las fuentes históricas y plantear un ensayo mínimamente invasivo, respetuoso con el terreno y ejecutado con las correspondientes autorizaciones patrimoniales. Entre la documentación consultada figuran las fuentes originales relativas a la decisión de los Jerónimos de construir la Hospedería, el proyecto de Jean Goas (Juan Guas) para la Reina Isabel a finales del siglo XV y las vistas realizadas por el paisajista Anton van den Wyngaerde (Antonio de las Viñas) para Felipe II en el siglo XVI. El plano de Francisco Yznardo de 1839, que representa Guadalupe fortificado, constituye el documento posterior al siglo XVI localizado hasta la orden de derribo de 1854, momento en el que supuestamente se produjo el desmantelamiento definitivo de la estructura, aunque tradicionalmente se ha relacionado también su desaparición con la construcción de la carretera de 1925, una hipótesis que algunos investigadores ponen en duda.
La recuperación de la documentación histórica cobró especial impulso a partir de 1965, con la monografía de María del Carmen Pescador sobre la hospedería, y posteriormente numerosos investigadores han estudiado el edificio. Entre ellos destacan Fernando Chueca Goitia, en 1982; la tesis doctoral de Patricia Andrés, presentada en Valladolid en 1997; la de José Carlos Salcedo, en Cáceres en 2010; y la de José Muñoz, defendida en Madrid en 2024 y acompañada de un trabajo gráfico especialmente relevante. También han aportado investigaciones Miguel Sobrino, Jesús Florencio Gómez, Manuel Viola, Héctor Salcedo y Jesús Arroyo, entre otros autores vinculados al ámbito académico e investigador. Sus estudios y, especialmente, las diferentes propuestas gráficas han permitido centrar la intervención en una esquina de lo que pudo ser el claustro desaparecido, en busca de la cimentación destinada a sostener su arquería.
El sondeo se ha desarrollado en la zona situada al suroeste del claustro mudéjar del Monasterio, en un patio que actualmente conserva los restos de una cancha deportiva, de dimensiones similares a una pista de baloncesto, correspondiente a la época en la que existía una escuela en el propio Monasterio. Ya durante la primera jornada aparecieron dos zanjas corridas de cimentación, presumiblemente originales, además de un tramo del pavimento del corredor cubierto del claustro. Este pavimento presenta una composición en espina o espiga, un hallazgo que refuerza las hipótesis planteadas a partir de la documentación histórica y las propuestas gráficas existentes.
A medida que avanzaron los trabajos, se logró descubrir también el módulo de la arquería del claustro, un hallazgo que permite plantear el trazado de su perímetro a partir del número de pilastras y vanos definidos en el proyecto original del siglo XV y trasladados al espacio que ocupa actualmente el patio. Una vez finalizado el sondeo, los restos fueron cubiertos con una malla ligera para facilitar su futura identificación y, posteriormente, se volvieron a enterrar los elementos arqueológicos. Durante la intervención también se pudieron comprobar excavaciones anteriores en la zona, evidenciadas por la mezcla de materiales de diferentes épocas y procedencias, circunstancia que refuerza, según el equipo investigador, el rigor científico de la actuación actual.
El trabajo ha dado lugar ya a un informe preliminar entregado a las autoridades patrimoniales, mientras continúa la elaboración de la memoria necesaria para completar la documentación reglada. La investigación también ha permitido estrechar la colaboración entre investigadores, arqueólogos, el maquinista, la Comunidad Franciscana, titular de la zona del sondeo, propietarios de otros edificios colindantes y diferentes administraciones, entre ellas la Junta de Extremadura, el Ayuntamiento de Guadalupe y el Ministerio de Transportes, además de diversos archivos. Los investigadores consideran que esta colaboración ha contribuido a enriquecer y avalorar los resultados obtenidos y permitirá seguir avanzando en la recuperación de la memoria cultural de Guadalupe.
A corto plazo, los resultados se plasmarán en dos artículos de investigación: uno centrado en los hallazgos arqueológicos y otro en las trazas gráficas de la Hospedería de los Reyes Católicos a partir de la información obtenida durante el sondeo. Además, la investigación queda abierta a futuros sondeos y excavaciones en otros puntos actualmente despejados de construcciones, siempre de acuerdo con los propietarios que quieran participar y respetando las viviendas y locales existentes, que los investigadores no consideran especialmente relevantes para la localización de nuevos restos. El hallazgo de las cimentaciones y del pavimento supone así un nuevo avance para reconstruir sobre el terreno la configuración de una hospedería desaparecida cuya historia se remonta a finales del siglo XV.